Editorial: Juventud, investigación e innovación rural

por Comunicación Formagro
21 de mayo del 2019 4:48 pm

Luz Mary Ccali es una de las jóvenes emprendedoras que producen fertilizantes orgánicos con su empresa Sumacc Kawsay.

En marzo de 2018, en Lima, más de 200 jóvenes de diversas regiones se reunieron en el “Foro Nacional Juventud Rural y Agroecología: Manos jóvenes por el campo”, para hablar de la formación para el emprendimiento juvenil agrario, el financiamiento agrario, los mercados agroecológicos y la participación juvenil en organizaciones agrarias y políticas.

La Declaratoria del evento recoge su preocupación por el abandono de la juventud del campo y las diversas barreras que enfrentan para promover el desarrollo rural sostenible.

Como señala la OCDE, “la inclusión y el bienestar de los jóvenes no es solo una cuestión de derechos de estos, sino también de beneficio para el Estado y la sociedad: al invertir en educación y crear oportunidades laborales, las y los jóvenes contribuyen al futuro en términos de mayores ingresos y productividad.” (OCDE, 2017).

En FORMAGRO, encontramos jóvenes hombres y mujeres que apuestan por el desarrollo rural. Hasta diciembre de 2018, un total de 1,722 jóvenes (989 mujeres y 733 hombres) egresaron de nuestros módulos de capacitación en producción agropecuaria sostenible, transformación de los productos y gestión de sus emprendimientos sostenibles. Ellas y ellos apuestan diariamente por construir un desarrollo rural sostenible.

Dina Borda y Rubí Villanueva son dos de las jóvenes emprendedoras que producen hongos ostra con su empresa Ostritas.

En el presente número del boletín se refleja el esfuerzo de diversas instituciones y personas por desarrollar las capacidades para investigar, innovar y asumir el reto de cumplir con la promoción del desarrollo rural.

La experiencia desarrollada con los institutos Chacas de Áncash y Nicanor Mujica Álvarez Calderón de Matucana prueba que se puede poner la educación superior técnica al servicio del desarrollo local y que las instituciones educativas tienen la capacidad de asumir la propuesta de desarrollo al servicio del territorio. El aprendizaje es práctico; la implementación de viveros, parcelas demostrativas y laboratorios fortalece la motivación de los institutos y su involucramiento con la comunidad.

La investigación y la innovación son la base de la competitividad. Por ello, compartimos historias de docentes apasionadas por su labor que apuestan diariamente por transmitir a sus estudiantes el interés por la investigación y el desarrollo sostenible de sus localidades; junto con los pequeños logros de jóvenes que investigan e innovan en su actividad productiva, desarrollando su capacidad emprendedora.

El limitado acceso de la juventud, más aún de la juventud rural, al financiamiento es uno de los principales obstáculos al desarrollo rural. En este contexto, presentamos la experiencia del Fondo Wiñay (crecer en quechua), una iniciativa del proyecto FORMAGRO para que las productoras y los productores egresados de los módulos formativos de FORMAGRO cubran las necesidades financieras de sus negocios agroecológicos. La acogida del fondo, y las oportunidades de negocios que permite desarrollar hasta ahora, nos indica que avanzamos en la ruta correcta.

Invertir en la juventud y sus sueños es el camino para el desarrollo rural.

 

Émilie Lemieux

Directora del proyecto

FORMAGRO

 

En este enlace puedes ver el Boletín FORMAGRO # 7