Participación para el cambio

por Comunicación Formagro
21 de mayo del 2019 4:38 pm

La nueva historia del Instituto de Educación Superior Tecnológico Público “CHACAS”

El nuevo local del Instituto de Educación Superior Tecnológico Público “Chacas”

 

En el ámbito rural, a pesar de su limitado acceso a recursos, los institutos superiores tecnológicos y los centros de educación técnico productiva están llamados a brindar una oferta formativa de calidad que responda a las necesidades locales. Son la ventana hacia el cambio, que brindan a sus alumnas y alumnos la posibilidad de innovar en su actividad productiva y en sus vidas. El instituto de Chacas es un ejemplo de los pasos que una comunidad educativa motivada puede dar hacia ese objetivo.

Chacas es la ciudad capital del distrito y de la provincia de Asunción en Áncash, ubicada en el callejón de Conchucos, a 3,360 metros sobre el nivel del mar y 4 horas de Huaraz. La agricultura de subsistencia es su principal actividad productiva y tiene potencial para la ganadería; las y los productores comercializan sus productos esencialmente en el mercado de Carhuaz. La ciudad de Chacas es conocida por la ebanistería, cuyos artesanos son reconocidos a nivel nacional e internacional.

Establecernos aquí en Tazapampa, fue muy trabajoso, hemos trabajado incluso los fines de semana, acondicionando el terreno

El Instituto de Educación Superior Tecnológico Publico “Chacas” fue creado en 2008 con dos carreras profesionales: Producción agropecuaria y Guía oficial de turismo. Su gestión es compartida entre la Dirección Regional de Educación de Ancash y la Municipalidad Provincial de Asunción.

Desde su creación, no contaba con un local propio y utilizaba como sede el local del colegio secundario de la ciudad, que no reunía condiciones adecuadas para la enseñanza de la carrera de producción agropecuaria. El instituto languidecía con 8 estudiantes de producción agropecuaria y docentes desmotivados.

Riego por goteo en el vivero del instituto Chacas.

En 2017, el nuevo director del instituto gestionó ante la Unidad de Gestión Educativa Local su reubicación en el local de la institución educativa básica de la comunidad de Tazapampa. En su nuevo local el Instituto, en convenio con la comunidad, dispuso de áreas terreno indispensables para implementar su centro productivo.

“Establecernos aquí en Tazapampa, fue muy trabajoso, hemos trabajado incluso los fines de semana, acondicionando el terreno” señala el docente Edgar Agurto.

“Trabajamos día y noche para limpiar el campo que estaba lleno de kikullo (mala hierba) que hemos convertido en un biohuerto.” menciona la docente Yrsa Almeida.

A pesar de sus esfuerzos, la evaluación que realizó en 2017 el equipo de la Asociación Allpa, ejecutora del proyecto FORMAGRO en Áncash, revelaba una dura realidad “[El instituto] cuenta con un invernadero rustico y un local aparente para la crianza de animales menores; sin embargo, ambos se encuentran en mal estado. Falta realizar reparaciones y el acondicionamiento respectivo para su puesta en operación. No cuenta por el momento con parcelas demostrativas o crianzas.”[1].

Trabajamos día y noche para limpiar el campo que estaba lleno de kikullo (mala hierba) que hemos convertido en un biohuerto.

En junio de 2017, Allpa suscribió un convenio de cooperación con el instituto, buscando acercar la oferta formativa a las comunidades de su entorno. Rápidamente, sus docentes, alumnado y comunidad pusieron manos a la obra e implementaron sus centros productivos: invernadero, granja de gallinas y galpón de cuyes, que se convirtieron en el laboratorio de las y los alumnos.

En el invernadero pueden practicar la rotación de cultivos, el manejo de buenas prácticas agronómicas, el manejo integrado de plagas y enfermedades y el riego tecnificado para la producción de hortalizas orgánicas.

Los galpones permiten la práctica de la crianza tecnificada: “los alumnos y las alumnas pueden ver en campo el desarrollo de los animales, cómo se desarrolla cada etapa de crecimiento y también los tipos de alimento que utilizamos. Entonces, al evaluar, comparamos [los diferentes tipos de alimentación] y podemos hablar en base al resultado, y no solo en base a la bibliografía que existe” señala Yrsa.

Galpón del instituto Chacas donde se implementan diversos sistemas de alimentación de aves de corral.

La infraestructura permitió desarrollar proyectos de investigación adecuados a las necesidades de la población local. “El año pasado realizamos un proyecto de investigación sobre sistemas de alimentación de gallinas criollas, con la finalidad de contribuir a la comunidad, ya que actualmente en casa criamos con una idea de autoconsumo, pero no con una idea de obtener una rentabilidad del excedente de esta producción”, menciona Yrsa. Esta investigación llevó a identificar la raza de gallinas más rentable para criar y la dieta más apropiada, utilizando insumos de la zona, y con buena recepción en el mercado.

Esta alianza llevó al instituto a dictar, junto con el equipo de FORMAGRO, los módulos de formación “Manejo de sistemas sostenibles de alimentación ganadera” y “Producción de cuyes” que han permitido formar 156 personas.

Con el desarrollo del módulo “Manejo de sistemas sostenibles de alimentación ganadera” el instituto ha implementado su área de pastos, sembrando gramíneas reygras y alfalfa, para determinar las más palatables.

 

Su mirada al futuro

Actividades del curso de extensión Prevención, control y tratamiento de enfermedades en bovinos, ovinos y caprinos, dictado en 2018.

Esta labor empieza a generar sus frutos. En marzo de 2018, 23 mujeres y hombres ingresaron a la carrera de agropecuaria y las diversas gestiones permitieron incrementar el número de docentes.

“Estamos en ese proceso de generar confianza para que vengan más alumnas y alumnos aquí y que también la comunidad se inserte en esta actividad” señala Yrsa.

En sus comunidades, las alumnas y alumnos ya comienzan a implementar sus galpones de cuyes e invernaderos: “ellos y ellas ya saben lo que tienen que hacer cuando hay una plaga, porque son condiciones climáticas diferentes que afuera…ya están preparados para orientar a sus vecinos”, señala Yrsa. “Ver que los alumnos y las alumnas realizan en sus casas lo que hacen aquí es una gran satisfacción. Logramos que aquí sea su centro de investigación, que determinen de qué se han enfermado los cultivos o los animales y cómo los van a curar. Entonces, en sus casas, ya lo van a hacer muy bien”.

Como señala la alumna, Noemí Negreiros “yo soy testigo, porque vivo cerca. Los primeros meses, los profesores nos incentivaban: ¡Estudien! ¡matricúlense! ¡supérense! …Empezamos a estudiar y nos gustó, estar en el campo, trabajar, producir es algo bonito. Nosotros trabajamos con puro orgánico, ya no utilizamos productos químicos”.

Sus pasos vienen siendo compartidos con otros institutos locales, permitiendo generar un espacio real de aprendizaje y fortaleciendo el vínculo con la comunidad.


Implementación de los institutos

El proyecto FORMAGRO trabaja en Áncash en alianza con los institutos de Chacas, Daniel Villar de Caraz y Antonio Raimondi de Yanama, además del CETPRO Antonio Raimondi de Huari.

A estas instituciones, se les fortalece en los aspectos productivo y académico.

En lo productivo, rehabilitando o mejorando sus infraestructuras productivas y sistemas de riego, para que tengan una producción agropecuaria sostenida a lo largo del año. Ello va de la mano con la ampliación de su área forrajera, para alimentar a sus crianzas, y la instalación de viveros y parcelas demostrativas bajo el enfoque agroforestal.

En lo académico, se desarrollan sus unidades de investigación y se implementan con laboratorios para análisis básicos que faciliten sus trabajos de investigación aplicada. Esto se complementa con la implementación de sus bibliotecas.

Asimismo, se coordina con los institutos el desarrollo de acciones de proyección a la comunidad, por ejemplo, en octubre de 2018 se brindaron los cursos de extensión a la comunidad: “Prevención, control y tratamiento de enfermedades en bovinos ovinos y caprinos” en Chacas y “Manejo sanitario de frutales altoandinos” en Yanama.


 

Puede leer esta nota en el Boletín FORMAGRO # 7

 

[1] Plan de implementación de los centros productivos de los institutos tecnológicos y CETPRO aliados al proyecto, elaborado por Allpa en 2017.